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Haciendo esto espantas a tus clientes

Haciendo esto espantas a tus clientes
14 mayo, 2015 Eloy García Torre
6 min lectura

Ortorgafía

En Internet, todos somos escribanos. Como “prosumidores” que somos, consumimos contenido y también lo generamos. Y más aún, si tenemos un negocio con presencia online: intercambiamos emails con clientes y proveedores, describimos nuestros servicios o productos, publicamos ofertas… La escritura es fundamental, nos guste o no.

¿No tienes la sensación de que cada vez se escribe peor? Ese es uno de los males que se achacan a la proliferación de las nuevas tecnologías. ¿Recuerdas el “lenguaje SMS”?

“Tngo mxs gns d vrt.Scribo asi d mal xq stoy n 1 mvl.Xao”

La ortografía y el lenguaje SMS

Pues bien, el lenguaje SMS es más aceptable que las faltas de ortografía y demás incorrecciones en textos escritos porque… ¡tenía su razón de ser! Ahora apenas se envían SMS, pero cuando empezó la telefonía móvil, era una gran herramienta de comunicación. Por 25 pesetas (+ IVA) podíamos enviar hasta 160 caracteres. Aunque ahora nos pueda parecer caro usar SMS, en aquellos tiempos los SMS nos ahorraban dinero, pues una llamada corta nos costaba bastante más que un SMS. Eso sí: si nos pasábamos por una sola letra al redactar el mensaje, pagábamos el doble. Y eso motivó una economía de caracteres radical: nos comíamos las vocales y los espacios; la letra K vivió una época de esplendor, digna de las letras de Manolo Kabezabolo y Eskorbuto; la Q nos permitía ahorrar ¡dos letrazas!; el “Te quiero” más sentido se expresaba con un simple TQ…

Vale, ahí tenía sentido escribir de aquella manera. Ahora tenemos WhatsApp y otras aplicaciones similares, en las que no hay límite de caracteres. “Stoy scribiendo dsd el movl” ya NO es una excusa válida. Y menos, si lo que escribimos es un email, o estamos redactando el texto que van a leer los visitantes de nuestra página web, o el newsletter que enviamos para transmitir una impresión positiva de nuestra empresa.

O escribimos correctamente, o nos vamos a la mierda. Perdón por la expresión, pero es así. Cuando recibimos un texto mal escrito, automáticamente la confianza que nos transmite quien lo escribió desciende en picado. Muy bueno tiene que ser un mensaje mal escrito para conseguir atraer nuestra atención, ganar nuestra confianza y generar una respuesta en nosotros.

¿Por qué molestarnos en escribir bien?

En primer lugar, tenemos que escribir bien para que se nos entienda correctamente. Una tilde o una simple coma pueden cambiar completamente el sentido de lo que decimos. Y no queremos que nuestros clientes reciban un mensaje equivocado. Ahí va un ejemplo bruto (y antropófago) donde los haya:

La coma, tantas veces olvidada, desplazada y mal ubicada, es fundamental en la oración: “¡Vamos a comer, niños!”. Si quitamos la coma, el mensaje que transmitimos es bastante más siniestro: “¡Vamos a comer niños!”.

Segunda razón para escribir correctamente: para transmitir una imagen positiva de nuestra empresa, o de nosotros mismos. Un texto con faltas de ortografía o gramaticales da mala impresión SIEMPRE. Si enviamos o publicamos textos escritos de cualquier manera o sin revisar, transmitimos sensación de dejadez, de poca atención, de que nos importa poco el efecto que tenga nuestro mensaje en el receptor. Y eso genera en él cualquier cosa menos confianza.

Tercera razón: responsabilidad. Al escribir un texto y publicarlo, nos convertimos en cierto modo en maestros de los que lo van a leer. Si es la primera vez que leo la palabra “extremeñismo”, la aprenderé tal cual como la leí esa primera vez. Tenemos una responsabilidad para con los lectores, nuestros lectores. Y aún si nos da igual nuestra responsabilidad en este aspecto, tenemos una cuarta razón.

ortografia-ordenador

El egoísmo

Cuarta razón: egoísmo. Sí, egoísmo. Si sólo te importas tú mismo y tu mecanismo, si te dan igual los demás y sólo te importan las otras personas para conseguir su dinero (lamentable manera de construir un negocio, pero por desgracia, es real), entonces te interesa profundamente escribir correctamente tus textos, anuncios, emails, descripciones, folletos… Quieres que estén siempre perfectos, para generar la máxima confianza en tus lectores.

Y una quinta razón, muy propia de estos tiempos modernos: a Google le importa si escribimos correctamente. ¿A Google? ¿Qué más le da a Google si pongo “interacción” con una C o con dos, con tilde o sin tilde? Pues sí, le importa, y mucho. Los errores ortográficos son un factor que influye negativamente en el posicionamiento web. Fíjate: quería haber titulado el artículo con una frase plagada de faltas de ortografía, y Saúl no me ha dejado: “Eloy, cambia el titular, porque si pones eso, Google nos penaliza, a mi web, y a ti como autor”.

¿Se te ocurre alguna razón más? Compártela en los comentarios, seguro que me he dejado alguna.

Las excusas

¡Ah! Y no vale la excusa “es que ahora todo el mundo escribe así”. No, no sirve. Imagínate que vas a ingresar tu dinero en un banco, y lo primero que ves cuando entras es una falta de ortografía en un cartel en la pared. No da confianza, ¿verdad? Pues lo mismo se aplica a tu página web, tus emails, tus anuncios…

Ojo: esto no quiere decir que aquellas personas que no tienen formación académica, o que escriben con faltas de ortografía, no puedan comunicarse en Internet. ¡No, ni mucho menos! No todos “hemos estudiao”, y no todos tenemos buena ortografía, y eso no quiere decir que los que cometen (y cometemos) errores al escribir no puedan hacerlo. Lo que sí hay que hacer es prestar la máxima atención, usar un corrector ortográfico, y buscar en Google las dudas que nos surjan al escribir.

También es una buena idea contratar a una persona para que revise los textos que vamos a publicar en Internet. Así, te aseguras que el mensaje llega correctamente, que transmite confianza y que va a ser eficaz.

Bonus

Una falta de ortografía que veo por todas partes y que me trae por la calle de la amargura: el “qué” acentuado al principio de una frase en la que se expresa un deseo. Allá va un ejemplo doloroso:

“¡Qué tengas muy buena tarde!”

Este error se puede solucionar muy fácilmente, simplemente leyendo con atención la frase que se ha escrito, y pronunciando correctamente las palabras con tilde. ¿A que con la tilde en “qué” no queda bien, y suena raro? Sin embargo, prueba a leer “¡Que tengas muy buena tarde!”. Esto ya suena bien, ¿a que sí?

Creo que los correctores ortográficos integrados en móviles y tablets tienen buena culpa de este error en concreto, pero eso ya es otra historia…

Aprovecho para recomendar que leas este artículo de Maïder Tomasena en el que habla sobre el elemento que reduce tu credibilidad en un texto.

Artículo escrito por Eloy García.

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Fotógrafo de Google Maps Business View en España. Redactor de contenidos web. Ayudo a empresas a tener una presencia óptima en Internet, tanto con mis fotografías y visitas virtuales como con mis textos.

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